¿Cuántas veces has esperado sentirte completamente “seguro” para hacer algo?

¿Cuántas veces has querido estar completamente “seguro” de que las cosas van a salir como tú quieres, y mientras no sientes esa “seguridad”, te quedas detenido, mientras das largas para dar el siguiente paso?

Y ¿cuántas veces has creído que ya tienes y sientes esa seguridad que buscabas y has dado ese siguiente paso y, aun así, las cosas no han salido como tú has querido o como tú esperabas?

Me parece que, si seguimos esperando sentirnos seguros en algo y permitimos que esa sea la brújula para saber hacia dónde y cuándo continuar nuestro camino, no hemos terminado de interiorizar uno de los más grandes aprendizajes de este último tiempo: no hay absolutamente nada seguro.

Es decir, no tenemos la seguridad de que las cosas van a salir como nosotros queremos que salgan, ni cuando queremos que salgan, sin embargo, a pesar de eso, seguimos esperando y aplazando nuestros sueños, nuestras metas, lo que realmente queremos hacer.

Tengo certeza que todos, absolutamente todos, tenemos un gran sueño en pausa, y ese gran sueño en pausa, está ahí, dentro de nosotros, en algún lugar. A veces lo recordamos, otras, nos esforzamos para no pensar en eso, nos distraemos con premios consuelo tratando de no sentir esa insatisfacción que nos dice que está ahí, sin embargo, hagamos lo que hagamos: sabemos que está ahí, esperando a que seas tú quien aprete el botón y quite la pausa de ese sueño. Y tienes que ser tú porque fuiste tú quien lo puso en pausa.

¿Te has preguntado cuál es tu sueño en pausa? ¿qué es ese algo que siempre has querido y que no has hecho o no te has atrevido a hacerlo por alguna razón? Quizás esperando el momento “perfecto”, el momento “ideal”, el “correcto” o el “más adecuado”.

Y como lo he dicho muchas veces, ese momento que creemos que es el mejor, a veces no llega, a veces las condiciones que creemos perfectas no se dan… y no se dan porque lo que creemos que es perfecto, quizás sólo sea perfecto en nuestra cabeza, pero eso no quiere decir que no podamos hacer lo que sentimos o queremos hacer, dejando que la vida nos sorprenda.

Y si de sueños en pausa se trata ¿crees que podrías dedicarte un tiempo a escribir cuál es el tuyo? ¿qué te hace falta para que deje de estar en pausa? ¿realmente es lo que quieres? Y si es así ¿qué estás esperando?

Todo el tiempo escucho razones o excusas como: “ya no es el momento”, “ya pasó”, “ahora no puedo hacerlo” “no tengo tiempo” “ya soy mayor” “ya no tengo edad para eso” “no se puede” “me hace falta algo” y no nos damos cuenta que al hacer eso estamos haciendo que una parte dentro de nosotros no encuentre expresión y nos haga sentir más frustrados, molestos, renegando del mundo “afuera” cuando todo lo que tengo que cambiar está dentro de mí, en mi propio mundo interno.

¿Has escuchado que el tiempo es un gran ladrón? Más allá de que el tiempo pasa, yo creo que el tiempo no nos roba nada, somos nosotros los que nos robamos la posibilidad de ir tras nuestros sueños, nos robamos la oportunidad de sentirnos bien con nosotros mismos, con la vida que estamos construyendo, nos robamos voz y expresión de nuestros deseos internos, nos robamos vida, somos nosotros los que nos robamos a nosotros mismos el tiempo que nos quedamos mirando lo que no hacemos mientras dejamos que siga pasando, y en este momento el tiempo sigue pasando y si no hago nada, más adelante me encontraré diciéndome lo mismo y sin haber hecho nada todavía.

¿Cuándo es el mejor momento? ¡Es ahora!

¿Cuándo es el momento más adecuado? ¡Cuando lo sientes!

¿Cuándo puedes hacerlo? ¡Cuando tú quieras!

Aunque no estén todas las condiciones que tú quieres, aunque no sea en el momento que te imaginaste, aunque no te sientas del todo seguro, tenemos que comprender que en un mundo en el que todo, absolutamente todo cambia, lo único seguro es que no hay nada seguro y que todo es un gran salto al vacío.

Después de ese salto, te darás cuenta que algunas cosas saldrán como tú quieres y muchas otras no, y que justamente en las que no salen como tú quieres, tienes una gran lección, tienes un gran aprendizaje y eso ya hace que valga cada uno de los pasos que das.

No te niegues la oportunidad de moverte de donde estás, de ir tras lo que quieres y sientes hacer, de que tu vida sea una expresión de tus deseos.

¡Vamos que somos caminantes de la vida y aquí vinimos a caminar y aprender de cada uno de nuestros pasos!

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