No todos somos buenos para todo, pero todos somos buenos para algo…

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No se trata sólo de escuchar frases lindas o potenciadoras, ni de tomar una charla o un taller muy profundo y lleno de ideas que nos motiven, para que luego cuando lleguemos a casa, a nuestra vida habitual, vayamos sintiendo con los días, que esa motivación va bajando poco a poco hasta desaparecer.

Por ahí, conforme pasan los días, leemos un post, un libro, y encontramos algo que ya escuchamos en algún momento y lo recordamos, nos volvemos a emocionar, a motivar, pero igual, no nos dura mucho. ¿Les ha pasado? A mi me pasó muchas veces…

Esto es algo que va más allá de todo eso, no se trata de sentir algo en un momento determinado, se trata de integrar conceptos, de interiorizarlos, de buscar vivirlos realmente, de ser coherentes con eso que escuchamos o leemos y decimos que queremos.

¿Te imaginas cómo sería tu vida, si eso que sientes cuando ves un video, o escuchas a alguien que te motive, pudieras vivirlo día a día, todos los días de tu vida? ¿Puedes imaginarlo?

Escuchamos tantas cosas sin vivirlas, que a veces ya lo tomamos como una utopía, como algo sólo para escuchar. La pregunta es: ¿Se puede? ¡Claro que se puede!, pero sólo si entendemos que eso no depende de quien da una charla, o de quien hace un video o coloca una hermosa frase en un post o un blog, se puede si empezamos por entender que eso depende de cada uno de nosotros, de la respuesta que damos a las cosas que vivimos, que experimentamos, a nuestro entorno, hacia las emociones que sentimos y cómo lo integramos, depende las elecciones que tomamos a cada momento, en cada situación, porque muchas veces, ni nos damos cuenta, pero en cada cosa que hacemos estamos eligiendo, pregúntate, ¿cómo estás eligiendo?, ¿qué estás eligiendo?, ¿hacia donde te están llevando esas elecciones?

¡Claro que se puede! Cuando empezamos a responsabilizarnos por nuestras acciones y los resultados de ellas, cuando tenemos claro que realmente todo depende de nosotros mismos y de cómo decidimos vivir nuestra vida, cuando entendemos que no se trata sólo de dar un paso, sino que es un camino y que ese camino se compone de muchos pasos, siendo cada uno tan importante como el otro. Tomar ese camino es una decisión, el camino del desarrollo espiritual, del crecimiento personal, de hacerte cargo de ti mismo, de tus emociones, de creer en ti y de apostar por ti mismo todas las fichas que tienes, ese camino, quizás no es el camino más corto, ni el más fácil, muchas veces ni siquiera es el camino con menos sufrimiento, simplemente es EL camino, es encontrarnos con nosotros mismos, con nuestra sombra y con nuestra luz, con lo que te gusta de ti y con lo que quizás no te gusta tanto pero que también es parte de ti, es ver dentro de ti todo lo que tienes, tus herramientas, tus dones, tus habilidades, es descubrir ¿de qué estás hecho?, ¿qué es lo que tienes dentro? y ¿para qué te va a servir todo eso que tienes?, ¿cómo lo puedes compartir?

Cada quien tiene la misión de descubrir en qué es realmente bueno, porque no todos somos buenos para todo, pero todos somos buenos para algo, y ese algo para lo que  eres bueno, te garantizo que nadie lo hará como tú!…

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